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Secuestro y desplazamiento forzoso engrosan las cifras de violencia en Colombia

Por Mayra Alejandra Rivera Sánchez

 

La guerra civil en este país está fuera de control desde hace tiempo. El conflicto ha estado en zonas rurales, las cuales están bajo el mando de grupos al margen de la ley, como la guerrilla y las ‘bacrim’. Como consecuencia estos grupos engrosan las cifras de exterminio de miles de campesinos que han sido y serán, a mi parecer, los más afectados de toda esta historia, porque ellos son quienes han estado exponiéndose día a día en estos espacios donde la presencia del Estado es nula, por ejemplo en el caso de los niños del hogar Jesús de Nazareth que se encuentran estudiando en Bucaramanga y viviendo en la fundación lejos de sus padres para poder sobrevivir, mejorar sus condiciones y calidad de vida, para de esta manera no ser reclutados en el campo.

Los grupos insurgentes son conscientes de la vulnerabilidad de los labradores del campo. Podría ser más fácil y menos alarmante matar a un grupo de campesinos o expulsar a cientos de personas de sus hogares que denunciar a un solo senador o dirigente de la clase política que tenga nexos con su organización.

En este caso las víctimas son desplazados internos que  es alguien que es forzado a dejar su hogar, pero que se mantiene dentro del territorio Colombiano. En muchos casos los desplazados son amparados por su gobierno y en otros el mismo gobierno es causante del desplazamiento. A nivel global el número de desplazados se aproxima a 26,4 millones de personas. Las personas en esta condición poseen todos los derechos que poseen como ciudadanos, la protección del derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos.

En este momento me surgen algunos interrogantes que demuestran que los limites criminales fueron cruzados hace tiempo y que, por supuesto, las cifras son inciertas: ¿cuántos son los desplazamientos al año?, ¿cuántos son los niños desaparecidos y reclutados por la guerrilla?, ¿en dónde están? y ¿quién responde por estos actos?

Colombia es el país con mayor cantidad de desplazados en el mundo. Cerca de 4,9 y 5,5 millones de personas han sido desplazadas a causa del conflicto armado, según la más reciente cifra publicada en 2012 por el Centro de Monitoreo del Desplazamiento Interno[1].

En una sociedad sin límites en donde el culpable muchas veces no es castigado, hoy en día el panorama aún no es claro, por el contrario las cifras de secuestros siguen aumentando.

Para tener una noción de la gravedad en el caso específico del secuestro, según la firma Cifras y Conceptos, realizadora del proyecto investigativo para el Centro Nacional de Memoria Histórica, dirigido por César Caballero, 39.058 personas como mínimo han sido secuestras en Colombia entre 1970 y 2010. La mayoría de estos crímenes aún no ha llegado la justicia, pues según la firma tan solo el 8% de los casos ha sido recibido sentencia por parte de la Justicia.

Todas las personas, sin distinción alguna de raza, color, sexo, religión, opinión política, posición económica, o cualquier otra índole, merecen que se les respeten sus Derechos Humanos, como el de llevar una vida digna.

Quiero compartir una frase de Kofi Annan, quien fue el séptimo Secretario General de las Naciones Unidas, cargo que ocupó entre 1997 y 2006, y fue galardonado, junto a la ONU, con el Premio Nobel de la Paz de 2001: “Los Derechos Humanos son sus derechos. Tómenlos, defiéndanlos, promuévanlos, entiéndanlos e insistan en ellos. Nútranlos y enriquézcanlos. Son lo mejor de nosotros. Denles vida”.

En un país en donde la vulnerabilidad social, la impunidad y la guerra se mezclan, debo mencionar el camino idealista que considero es el indicado para llegar a la tan anhelada paz, sin dejar a un lado la aplicación de la justicia, la reconstrucción de la verdad y la reparación de las víctimas.



 

 



[1] Herrera Durán, Natalia (29 de abril de 2013). «Colombia, el país con más desplazados en el mundo». El Espectador. Consultado el 30 de abril de 2013.

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