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La incidencia cultural urbana en núcleos familiares étnicos

Por: Angie Valeria Lizarazo

En Latinoamérica, la existencia del núcleo familiar patriarcal en grupos étnicos es un modelo ancestral que data desde las primeras civilizaciones que poblaron la tierra. En ese orden de ideas, América Latina es calificada como cuna multicultural desde antes de la colonización española.

Según cifras oficiales de UNICEF, ‘‘en el continente latinoamericano existen actualmente 522 pueblos indígenas que van desde la Patagonia y la Isla de Pascua, hasta Oasis América en el norte de México, pasando por distintas áreas geográficas como Chaco Ampliado, Amazonía, Orinoquía, Andes, Llanura Costera del Pacífico, Caribe Continental, Baja Centroamérica y Mesoamérica. No obstante, en la mayoría de países latinoamericanos la población indígena va del 3% al 10% del total de ciudadanos. México, Bolivia, Guatemala, Perú y Colombia reúnen al 87% de indígenas de América Latina’’[1].

De lo anterior se es necesario definir ¿qué es un grupo étnico?, según la red de conocimiento Colombia Aprende, del Ministerio de Educación Nacional, afirma que un grupo étnico es ‘‘aquel que se diferencia en el conjunto de la sociedad nacional o hegemónica por sus prácticas socioculturales, las cuales pueden ser visibles a través de sus costumbres y tradiciones. Estas últimas le permiten construir un sentido de pertenencia con su comunidad de origen, pero tal auto-reconocimiento, no es un obstáculo para que sean y se identifiquen como colombianos. De este modo, comparten dos sentires: uno étnico y otro nacional’’[2].

 

Clasificación de etnias colombianas

Para tener un panorama más amplio de los grupos étnicos, es preciso traer colación el informe ‘‘Colombia: nación multicultural’’, realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, (DANE), en el que se afirma lo siguiente: ‘‘el país es reconocido como nación pluricultural y multilingüe,  dada la existencia de 87 etnias indígenas, 3 grupos diferenciados de población  afrocolombiana y el pueblo ROM o gitano’’[3].

En suma a lo anterior, es pertinente definir cada una de las etnias presentes para conocer su identidad y por ende analizar el alto impacto de influencia que han recibido por parte de las comunidades urbanas, que ahora están configurando sus modos de ser en el entorno familiar.

·         - Etnia Afrocolombiana o Afrodescendiente: ‘‘Son descendientes de múltiples generaciones y procesos de mestizaje de los antiguos esclavos africanos. El término "afrodescendiente" denota a los descendientes de africanos que sobrevivieron a la trata esclavista en las Américas. Así mismo busca abarcar a todos los pueblos descendientes, directa o indirectamente, de la diáspora africana en el mundo. Algunos ejemplos de poblaciones afrocolombianas o afrodescendientes en las dos costas son los asentamientos étnico-territoriales con título de propiedad colectiva denominados "comunidades negras" por la Ley 70 o Ley de Negritudes, especialmente en el Pacífico colombiano, y la comunidad de San Basilio de Palenque en el Caribe colombiano’’[4].

·         - Pueblos indígenas: ‘‘son personas que se auto-reconocen como pertenecientes a pueblos y comunidades indígenas (amerindias), formando parte de un grupo específico, en la medida en que comparten su cosmovisión, sus costumbres, su lengua y sus códigos relacionales (socialización). Es indígena quien pertenece a una tradición cultural (de acuerdo a procesos de socialización, comunicación, trabajo, cosmovisión), descendiente de los pueblos originarios que habitaban América antes de la Conquista y colonización europea. Según el Departamento Nacional de Planeación, DNP, en Colombia se reconocen 90 pueblos distintos’’[5].


·         - Raizales: ‘‘Raizal del Archipiélago de San Andrés y Providencia. Grupo étnico afrocolombiano o afrodescendiente, cuyas raíces culturales son afro-anglo-antillanas y cuyos integrantes mantienen una fuerte identidad caribeña. Por lo mismo, presenta una serie de prácticas socioculturales diferenciadas de otros grupos de la población afrocolombiana del continente, particularmente a través del idioma y la religiosidad más de origen protestante. Utilizan el bandé como lengua propia’’[6].

·         - Rom: ‘‘Grupo étnico de tipo nómada, originario del norte de la India, establecido desde la conquista y colonización europea en lo que hoy en día es Colombia. Se autoreconocen al mantener rasgos culturales que los diferencian de otros sectores de la sociedad nacional como su idioma propio, llamado Romaní o Romanés, la ley gitana y descendencia patrilineal organizada alrededor de clanes y linajes. Se encuentran concentrados especialmente en las ciudades de Cúcuta, Girón, Itagüí, Bogotá, Envigado, Duitama, Santa Marta, Cali, Sampués y Cartagena’’[7].

 

Para visibilizar el vertiginoso cambio de la dinámica social en algunos de los grupos étnicos anteriormente expuestos, y la injerencia de las culturas urbanas en el desarrollo del modelo de familia en estos grupos, se entrevistaron a expertos que comparten su experiencia de trabajo con ellos.

 

La socióloga de la Universidad Nacional de Colombia, Paloma Bahamón Serrano, hace una distinción entre familias patriarcales, grupos étnicos y grupos desplazados por la violencia, en ese orden ideas, la socióloga expresa desde su experiencia que: ‘‘He trabajado con grupos étnicos y negritudes, confirmo que no todos son iguales. En algunos grupos étnicos como los de la Guajira, la familia patriarcal es sumamente fuerte: el hombre que manda y las mujeres sumisas. Es común en la familia patriarcal wayú, que un hombre tenga fácilmente 4, 5, 6 mujeres y que por ende tenga 20 o 30 hijos. Yo conocí un señor wayú que con orgullo me contaba que tuvo 45 hijos, pero hay una cosa importante: el hombre responde por sus hijos; el problema de la mujer wayú, es que ella decide irse a vivir con un hombre wayú que ya tiene otras dos o tres mujeres.  Aquí la familia patriarcal es poliátrica, que es igual a un hombre y varias mujeres. ¿Cuál es la fundamentación de esta familia?, ese hombre debe responder por cada hijo que tenga, aquí no existe el concepto de infidelidad. El hombre tiene cuatro mujeres pero las demás deciden abiertamente unirse a él, aceptando eso, pero cuando ocurre se convierte en la cosificación de la mujer como objeto de compra. Aquí la mujer se compra por unas cabras’’, explica Bahamón Serrano.

Por  otro lado, el antropólogo Cristian Quintero comenta que, ‘‘en los grupos desplazados por la violencia,  la familia se ha hecho disfuncional por el paso del campo a la ciudad, esto ha creado unos híbridos culturales en los corredores de miseria de la ciudad que es donde  se hacen los desplazados. Todo esto ha creado unos híbridos culturales entre la cultura campesina fuertemente patriarcal, caracterizada por la responsabilidad del hombre. Es violento a veces e inclusive golpeador, pero tiene  la característica de ser sumamente responsable. Por lo que éste ha llegado a la ciudad, incorporando unas formas urbanas de ser que se expresan como por ejemplo en la letra de los corridos prohibidos, o en música carrilera mensajes cada vez más violenta. Todo eso refleja la situación del híbrido cultural que oscila entre la víctima, cierta actitud traqueta ante la vida, la necesidad del rebusque, la angustia frente a la vida urbana que no maneja. Todo lo anterior genera una víctima cada vez más victimizada. Por lo que en consecuencia también afecta la familia. ¿Por qué razón? Porque este desplazado llega a la ciudad, de ahí se genera los factores disturbios: delincuencia común, tráfico de drogas, pobreza, prostitución y es de aquí de donde se descompone la familia por completo’’ comenta al respecto Quintero Herrera.

Adicionalmente, el historiador de la Universidad Industrial de Santander, Luis Eduardo Navarro Barbosa, comparte con su experiencia de trabajo con un grupo étnico y analiza la injerencia de la cultura urbana, al expresar que: ‘‘Conozco unos grupos del Cabo corrientes, Chocó, pero el modelo de familia es muy parecido al urbano. El hombre trabaja usualmente en la pesca  o siembra de plátano y alrededor de ese hombre había varias mujeres. Pero aquí hay serios problemas de  celotipias, varias mujeres golpeadas, eso es menos natural. Para mi ese fenómeno me parece que fue traído de otro lado’’.

Frente a todos estos grupos étnicos colombianos, comparados por ejemplo con otro tipo de culturas europeas, como por ejemplo los vikingos, sí existen factores incidentes que permiten una similitud de modelos familiares. Sí ha habido fuertes influencias urbanas, que en su mayoría han sido fuertemente negativas, como consecuencia de coyunturas: por ejemplo la llegada de la televisión, la inclusión del Internet en esas comunidades, la llegada del turismo. Todos esos hitos han deslumbrado esas comunidades, por lo que genera que ellos intenten asumir ciertas cuestiones que terminan por hacerles daño.

En Colombia, el grupo indígena que aún mantiene el modelo de familia es el de los Paeces en el Cauca, ellos tienen su modelo patriarcal: hombre, mujer e hijos. Son muy fuertes ya que es el ideal del ‘macho dominador’.

Pero también se han visto afectados por la influencia urbana, así lo manifiesta el trabajador social de la Universidad Industrial de Santander, Fabián Estévez Fontecha,  al compartir que  ‘‘uno ve en los municipios de Santander de Quilichao a los indígenas emborracharse y la mujer siempre está sumisa al lado del borrachín, pero ese borrachín es violento. Por ejemplo, yo vi en más de una ocasión a hombres indígenas golpeando a su mujer. Yo pienso que los indígenas dentro su cultura hace un tiempo atrás, no eran así. En mi visita yo vi mucho alcoholismo, los hombres bajan al pueblo con su mujer, la señora siempre está a la espera de la borrachera de su marido junto a sus hijos, esperando  a que termine ‘la ronda’. Y todo para que el ‘borrachito’ no se enfurezca porque sino la agarra a golpes. Yo veo que ese tipo de acciones ya no corresponden a la forma cultural de ser de ellos, sino a ciertos híbridos hispánicos que han venido adquiriendo, en dónde la mujer es un objeto y el hombre es el dominador absoluto. A mí todo lo anterior me sorprendió en mi experiencia de acercamiento con comunidades indígenas, los respeto muchísimo porque ellos tienen cosas muy sabias pero en la cuestión de familia yo observo cosas que ya no corresponden a su maneras culturales de ser. Porque antes para ellos, la familia era algo más sagrado. Ahora veo alcoholismo en las familias, violencia intrafamiliar, hombres indígenas golpeando a su mujer, mucha sumisión de la mujer. Antes se supone que había familia patriarcal pero primero el divorcio era permitido, segundo había mucho respeto por la mujer aunque fuera de tiemplo completo en su hogar peor había mucho respeto por ella. Unos ancianos indígenas me comentaban que ‘‘antes ni se les ocurría pegarle a una mujer, jamás las tocaba uno, por ahí se guarapeaba uno pero golpearlas nunca, expresaban ellos’’ concluye Estévez Fontecha.

Por todo lo anterior,  se concluye que algo  ha venido cambiando en los núcleos familiares étnicos. Puesto que la cultura urbana que ha ingresado por medio del turismo, el Internet y la presencia de grupos mafiosos en resguardos indígenas han configurado las maneras de ser del indígena.  Porque finalmente cambiaron lo que antes era sagrado en nuevas formas de presunción y vanidad, lo sagrado le ha permitido el paso a nuevas formas de vanidad.

 

 



[1] Cita referencia consultada vía http://www.unicef.org/lac/pueblos_indigenas.pdf

[4] Ibíd.

[5] Ibíd.

[6] Ibíd.

[7] Ibíd

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